LAS ALAS PROTECTORAS DE DIOS

Dice la Santa Palabra de Dios en el libro de los Salmos 91: 1-4; “El que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso, dice al Señor: Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío! Solo Él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales, pues te cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro. ¡Su fidelidad te protegerá como un escudo!”. (DHH).

Este salmo es uno de los más usados por muchos para mantener la Santa Biblia abierta en un atril ya sea en la sala de la casa o en uno de los cuartos de la misma. Se llega a mantener por tanto tiempo abierta, que su página se pone amarilla, pero casi nunca se lee o se medita. El salmo fue escrito por el rey David (aunque una parte de la tradición judía dice que lo escribió Moisés) y sus letras nos deben enseñar cosas muy importantes. La primera es que somos nosotros quienes debemos tomar la decisión de vivir bajo las alas protectoras de Dios. Cuando llueve, la gallina recoge todos sus polluelos y los mete bajo las alas, cuando cesa la lluvia, la gallina está totalmente mojada, pero sus polluelos están totalmente secos. Esta es la figura que utiliza el salmista: no importa lo torrencial de la tormenta, cuando Dios abre sus alas para proteger a sus hijos, nada de esa tormenta caerá sobre ellos, no podrá hacerles daño, pero debemos ser hijos de Dios, pues Él no meterá bajo sus alas a quien no lo sea y para ello, necesitamos a Jesús y la cruz para pertenecer a los redimidos, necesitamos del arrepentimiento, para pertenecer a los salvos. Ahora, ya siendo hijos de Dios, no podremos librarnos de los problemas, de las dificultades, de las enfermedades, de las dificultades, de los inconvenientes, pues todos los seres humanos los tienen y Dios no promete a sus hijos que no los tendrán, pero si promete que estará con ellos fielmente, atravesando el “valle de sombras de muerte”. Observemos lo que nos dice el salmista: “Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío! Solo Él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales, pues te cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro”. En el camino habrá peligros trampas ocultas, plagas mortales las cuales no podremos esquivar porque no las vemos venir. Ejemplo de ellas son las cosas que nos pasan de repente: accidentes, enfermedades repentinas, algunas de ellas muy graves y hasta de muerte, pérdidas de personas a quienes amamos o bienes materiales o pérdidas laborales, etcétera. Estas cosas nos lastiman como una trampa oculta, nos duelen como una plaga mortal, pero la promesa que Dios nos hace es que “nos cubrirá con sus alas y ese chaparrón de la fuerte tormenta no nos hará daño pues saldremos protegidos. Creer estas palabras de Dios es fundamental a la hora de tener el problema al frente y por ello, debemos acostumbrarnos a vivir bajos sus alas y estar confiados en Él.

Padre bueno que estas en los cielos, en el nombre de Jesús Tú Hijo amado, te rogamos que nos metas bajo tus alas y nos permitas estar confiados en cada situación que nos traiga el día a día. Amen.

Pastor César Hernández

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