LO NUEVO EN LO NUEVO

Dice la Santa Palabra de Dios en el evangelio según San Mateo 9:16-17; “Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente”.

Cuando entramos a la iglesia donde se predica verdaderamente de Cristo, cuando le pedimos al Señor de los cielos y la tierra que entre a nuestro corazón, cuando decidimos seguir al verdadero Dios y Padre celestial, dejando a tras el pecado, crucificando juntamente con Cristo nuestra carne, ese viejo hombre, ese ser que habitaba en nosotros y nos llevaba a vivir según los estándares del mundo y no los estándares de Dios, ahora sale y entra el Espíritu Santo con Su poder y Su guía para que caminemos rectamente delante de nuestro Dios. Es por ello, que Jesús nos dice que no se trata de poner un remiendo nuevo en un vestido viejo: el remiendo nuevo es el evangelio y la nueva doctrina de la salvación con la santidad que Él trae. El vestido viejo somos nosotros con nuestra vieja manera de vivir, pensar y actuar en cada situación. Ese viejo vestido está lleno de odio o de tentaciones o de lascivia o de injusticia o de malas mañas. Ese vestido, cuando le ponemos el “parche” nuevo, limpio, hará un “jalón” tan duro sobre lo viejo, que romperá todo el vestido y, obviamente, lo echará a perder del todo. Es por ello que Jesús dice: “Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura”, entonces se debe botar el vestido viejo y se usa el nuevo vestido que Dios nos pone: Jesús, Su sacrificio, Su verdad, Su presencia, Su salvación, Su Palabra que es eterna para nosotros. El ejemplo que sigue es todavía más claro: “echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente”. Ese vino nuevo es Cristo, ese vino nuevo es su salvación, ese vino nuevo es la manera de ser de un hijo de Dios como Él, el odre nuevo seremos nosotros como hijos de Dios y nuestra manera de pensar y ser debe ser nueva. El Apóstol Pablo nos dice en su epístola: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas” (2ª de Corintios 5:17) (LBLA). Observemos que nos dice: “son hechas nuevas”, es decir, ya lo viejo, ya el pasado, ya la manera de ser, pensar y actuar que teníamos en el pecado, pasan se dejan atrás, no están más en nosotros. Hay tres cosas que Dios nos da: La salvación, la Palabra de Dios y el Espíritu Santo con Su poder. Hay una cosa que debemos entregar: nuestra voluntad a Dios. Entonces, de esta manera, se formará Cristo en nosotros paulatinamente y podremos llegar a tener la “imagen” de Jesús en nosotros para que el Padre sea glorificado.

Padre bueno que estas en los cielos, en el nombre de Jesús te pedimos de Tú Espíritu Santo en nosotros para caminar y ser imagen de Tú Hijo diariamente. Amen.

Pastor César Hernández

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