MALOS HOMBRES, MALAS GANANCIAS

Dice la Santa Palabra de Dios en la epístola del Apóstol Pablo a Tito 1:10-11; “Porque hay muchos rebeldes, sobre todo entre los que vienen del judaísmo, que dicen cosas sin sentido y engañan a la gente. A esos hay que taparles la boca, pues trastornan familias enteras, enseñando lo que no deben para obtener ganancias mal habidas”. (DHH).

La sana doctrina ha tenido a través de todos los siglos detractores que buscan dañarla y hacer que muchas personas crean cosas erradas. En los mismos tiempos de Jesús, los fariseos, los saduceos y otras sectas, habían tomado la ley y los profetas y habían cambiado el sentido de la misma, creando leyes humanas que daban por sentado, venían de Dios y muchas de sus costumbres las habían elevado a leyes divinas de obligatorio cumplimiento. Luego de instituir Su iglesia, Jesús advirtió de los falsos profetas y hasta de los falsos “cristos” que aparecerían para desviar la fe de muchos y enfriar el corazón de los creyentes. Los Apóstoles también tuvieron que luchar contra falsos maestros que buscaban crear falsas doctrinas y llevar cautivos a muchos, por ello, se originó el “credo apostólico” en el seno del concilio de Nicea. En la Palabra que leemos hoy, vemos esa misma lucha que sostuvo el Apóstol Pablo y que transmitió a Tito. Le dice: “A esos hay que taparles la boca, pues trastornan familias enteras, enseñando lo que no deben para obtener ganancias mal habidas”. Aparece un elemento muy importante en esta epístola que no podemos dejar pasar de largo: desean obtener ganancias con éstas enseñanzas y Pablo les agrega “mal habidas”. Jesús dice que “Digno es el obrero de su salario” (Lucas 10:7), pero no dice que puede sacar provecho o ventaja o sacar dineros deshonestamente por predicar el evangelio de la salvación, lo cual es gratuito para todos. Lo que está sucediendo en medio de nosotros hoy, es la aparición de hombres y mujeres que hablan de la mal llamada “teología de la prosperidad”, enseñando que un “hijo de Dios” no puede ser pobre, no puede tener estrecheces y que debe vivir como “hijo del rey”. El gran peligro de esta doctrina es que el ser humano pierde de vista el reino de los cielos, deja de mirar a Jesús cómo salvador y mira el cielo como el dador de riquezas dejando la mirada puesta en la tierra, en las cosas que puede dar el dinero, la llenura de los bienes materiales, así provengan aparentemente del cielo. La mayor riqueza que puede enviar el cielo es la salvación, el mayor tesoro que envió fue a Jesucristo para que muerto en la cruz, nos diera salvación y vida eterna, lo demás, dice el mismo Jesús, es “añadidura. Pero en esta “teología”, lo que importa es la añadidura y se deja de un lado lo más importante. Despertemos y caminemos como debe ser: hacia el cielo con o sin riquezas, con o sin añadiduras, pero con Jesús, con su verdad, con su Palabra, con la salvación y con el poder del Espíritu Santo guiándonos a toda verda”.

Padre bueno que estas en los cielos, en el nombre de Jesús Tú Hijo amado, te pedimos ayuda para que esa doctrina destructora y esos hombres malos, no lleguen a nuestras vidas. Amen.

Pastor César Hernández

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